Velas aromáticas hechas a mano en un taller de Valencia. El recipiente es porcelana: se cuela en molde de escayola, se desmolda a mano y se tornea, así que el estriado y el relieve salen de la propia pieza y no de una etiqueta pegada encima. Cuando la vela se acaba, el recipiente se lava con agua caliente y se queda en casa como vaso o como florero.
La cera es cien por cien vegetal, sin parafina, y la mecha de algodón orgánico. Se vierte a mano, una a una, en lotes de cuarenta. Hay dos tamaños —230 g con 52 horas de luz, y 1,5 kg con tres mechas para estancias grandes— y las nueve fragancias de la casa en los dos.
Si es tu primera vela de cera vegetal, empieza por aquí: cómo hacer que dure más y qué cambia frente a la parafina.


