Recambio de fragancia de 500 ml para seguir usando el mismo difusor. Se vacía lo que quede, se llena con el nuevo y se ponen varillas limpias: un minuto.
La porcelana es la parte cara de hacer un difusor —se cuela en molde, se desmolda a mano y se tornea— y no hay ningún motivo para tirarla cada cinco meses. Rellenar sale más barato que comprar el difusor entero, y la pieza se queda en casa.
Un aviso que ahorra disgustos: si el difusor ha dejado de oler pero el frasco sigue medio lleno, el problema casi nunca es el líquido, son las varillas, que se saturan por la punta. Dales la vuelta antes de comprar nada; si aun así no huele, cámbialas.
En las nueve fragancias.